.
lunes, 8 de febrero de 2016
Esperanzas.
Fue sólo un instante; ocelos cristalinos que se emocionaban al contemplar tal obra de arte. Fue sólo un segundo; mi motor se aceleraba e imaginaba una amistad contigo.
¿Por qué no lo haces? ¿Por qué no respondes?
Pese a ahogarme la timidez me armé de valor y te hablé. Yo, que no suelo hacer esas cosas, tú; que simplemente pasabas de paso.
Te vi, te analicé y te observé mientras en un manto de nubes me acomodaba.
Seguiste tu camino y esas nubes se evaporaron, caí de cara contra el asfalto y el dolor se apoderó de mi.
De mi; igual que lo hará de ti el día que vivas una experiencia como esta.
Y quien sabe si en un futuro nos cruzaremos, si continuaremos el paso o a los ojos nos miraremos.
Sólo puedo decirte que el destino es muy puñetero, que lo que un día nos hace ver al siguiente nos lo quita, nos hunde las expectativas...
Pero al igual que nos arrebata aquello que nos inspira y apasiona, en una oleada de sutiles acordes te lo puede devolver.
Es la razón de que crea en el destino:
Nos hace ver o encontrar aquello que siempre hemos deseado, nos regala un pequeño entremés y nos lo arrebata de la manera mas cruel para apreciarlo y saber luchar por él.
Y en ese momento, sólo en aquel instante en el que has aprendido y madurado, te devuelve aquello con lo que siempre habíamos soñado.
Así pues; no me daré por vencida, por esperar una respuesta tuya, algún día sé que llegarás a mi. Al igual que yo llegue a ti de esa forma tan inoportuna, un saludo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario